sábado, 25 de mayo de 2013

Lección para mí

Conocerse mientras estás sufriendo o padeciendo hace que la gente crea que por esa razón, la vida juntos se valorará más y cuando llega el éxito en uno de ellos, o en ambos, se compartirá y se agradecerán las cosas buenas juntos, porque si ya les tocó sufrir juntos, les debe tocar disfrutar juntos (lógica de vida)... Lo que aveces se nos olvida es que somos el reflejo de lo que vemos y de quienes nos rodean, entonces estando bien, atraemos gente que está bien y merece igual la pena... incluso puede que se merezca mucho más estar con alguien que ha llegado a tu vida en un momento de "éxito personal" porque es lo que necesitas, lo que atraes, y lo que eres justo en ese momento. Además, siendo triste, gris, mediocre (aunque no me guste la palabra) atrajiste a esa persona, entonces es porque esa persona también es así. Lo mejor sería que juntos evolucionaran y crecieran, pero seamos sinceros, cuantos no dependemos de lo bueno que le pase a nuestra pareja para decir "que bien nos va!" sin aportar realmente nada.
Aprendamos a valorarnos, a vernos en el espejo y saber que merecemos, no por egocentrismo, sino por amor propio, reflejado en todo y en quienes nos rodean...
Dios tiene a las personas y situaciones correctas, justo en el momento que las necesitas, no precisamente cuando las quieres, aceptarlo y respetarlo nos hace mejor el camino.
El final de la historia es que nos vamos a morir, por qué no hacer, entonces, lo que realmente nos hace felices, sin miedo, sin prejuicios, sin valores mal infundados, sin pensar en qué dirán y sin importar quien lo diga...
Observa que te rodea, qué has atraído a tu vida, qué ya se alejó, qué retienes por costumbre, por experiencias o apegos innecesarios, qué contribuye a tu felicidad cada día. Hazlo sin expectativas, fijando tu propósito real y quién lo comparta estará contigo.


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