domingo, 4 de abril de 2010

Mi Tata, guapo...


Para mayo estará listo el trigo... y como cada año la Abi, Genaro, Evaristo y todos los muchachos te ayudarán a cosecharlo, pero este será diferente, ya no tendremos las primeras espigas cosechadas con tus manos, como desde hace 60 años lo hiciste. Este año ya todo será diferente...


Este año ya no seguirás con nosotros, y no es reclamo, es simplemente la aceptación de los designios de Dios... pero a como cuesta seguirlos.
No me cuesta seguir a Dios, no me gusta seguir mi fe, pero is me cuesta mucho saber que ha llegado el momento de no volverte a ver.

Has sido el mejor abuelo, padre, esposo y hermano que alguien pudo tener, siempre te preocupaste por nosotros, siempre estuviste pendiente de todos y a tu manera, siempre nos demostraste lo importante que era para ti que fuéramos tu familia.
Quien no sabe "la Pilareña" gracias a ti, no pude decir que te conoció, que estuvo entre tus brazos y que no sintió lo importante que era que fueras su tata. Ahora, esa sensación que solo tus manos transmitían me es muy difícil describirla, pero es parte d elo que dejas en mí, y que estoy segura que en cada uno de nosotros.

Todos crecimos con tus historias, con tu ejemplo de madrugador, que aunque muchos veíamos como defecto, en el fondo sabemos que son pocos los que despiertan con esas ganas de hacer algo nuevo todos los días. Crecimos sabiendo que el respeto y la obediencia eran lo más importante para ti, y aunque nos heredaste tu hiperactividad y tus cero ganas de estar quieto, sabíamos que contigo o lo estábamos o nos ponías. Para todos eres la autoridad y siempre nos hacía felices estar en tu casa y ver que por las tardes entrabajas en tu pick up, ya cansado y satisfecho de haber terminado un día más, un día lleno de las satisfacciones que siempre hicieron que fueras joven.

Hoy sabemos que tu vida no pudo haber sido diferente, fuiste un hombre íntegro, respetuoso, siempre responsable y muy trabajador, que pocas veces se equivocaba, siempre joven, amante de tus nogales, tus naranjos, del trigo... de tu Costa Rica, pero que ningún amor era como el que siempre demostraste a tu "viejita.

Aquí ya no hay más programa... tendremos que aprender a que extrañarte será parte de todos los días, nos costará trabajo... seguro... pero nos quedamos con tu ejemplo, con tu amor y agradeciendo el privilegio de ser parte de ti.

Gracias porque sin ti, esta familia no existiría.

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